LA ADORACIÓN A LOS ÁNGELES

LA ADORACIÓN A LOS ÁNGELES

Ya hemos señalado que la existencia de los ángeles siempre se ha prestado a equívocos y desviaciones, aún en el marco de la práctica cristiana.

La Biblia afirma su existencia, ciertamente, pero no autoriza el acceso directo a ellos, ni mucho menos adorarles.

La búsqueda de adoración es la esencia de la idolatría pagana, pues los ángeles caídos o demonios, deseosos de obtener para sí la adoración debida sólo a Dios, promueven esta idolatría. Para ello se camuflan detrás de las imágenes de los ídolos paganos, y poder recibir así la adoración de sus seguidores.

Por eso, no deja de ser inconveniente la especulación alrededor de los ángeles que se terminó dando en el cristianismo, y que alcanzó su punto culminante en la Edad Media.

En aquel tiempo y con este fin se elaboró toda una jerarquía angelical y la identificación con nombre propio de un buen número de ellos, sin ninguna fuente que se encontrase en la Biblia, sino más bien en los libros apócrifos marginales a la revelación.

El gnosticismo que infiltró a la iglesia de manera temprana antes de ser expulsado de ella, concebía ya en el primer siglo una lista de seres espirituales que emanaron de Dios y hacían de mediadores para con Él.

Al respecto ya con anterioridad Pablo advertía: No dejen que les prive de esta realidad ninguno de esos que se ufanan en fingir humildad y adoración de ángeles… (Colosenses 2:18).

Y si bien los gnósticos fueron identificados y expulsados de la iglesia en el curso del primer siglo de la era cristiana, las mismas estrategias satánicas se reeditan de manera sofisticada en nuestra era tecnológica; buscando promover, ya no el culto a los ángeles, sino a los extraterrestres, por cuenta del movimiento de la Nueva Era.

El gnosticismo daba culto a los ángeles, la nueva era a los extraterrestres, dos nombres diferentes para los mismos demonios.